El límite del bien y del mal
Al parecer, mi pequeño safari fotográfico de ayer por este garito en el que habito durante diez horas al día ha dado sus frutos, y tras un breve intercambio de sarcasmos con mis superiores -pero sin que llegase la sangre al rio- esta misma mañana el macho cabrio de la legión ceutí fregona en mano se ha abierto paso hasta lo más profundo del castillo para purificar nuestras mazmorras, teniendo que luchar para ello contra manchas de pis resecas cuyo hedor nublaba la vista, ordas de canutos mugrientos de los rollos usados de papel del culo y otros monstruos extraordinarios.
La consumación de esta azaña nos ha devuelto a la luz nuestro Trono dorado y olvidado, pero jamás caido en desuso.
La consumación de esta azaña nos ha devuelto a la luz nuestro Trono dorado y olvidado, pero jamás caido en desuso.

Si supierais el gusto que da ahora el no tener que levantar la tapa con la punta del pie.
The End.


Saludos del elquetuyasabes. (Comment this)